Esculturas
del Parque Gral. San Martín
Durante la segunda gobernación de Emilio Civit (1907-1910)
se instalan las primeras obras escultóricas con fines
ornamentales.
Como resultado de la ausencia de escultores en el medio
y del parámetro cultural de la época, que era el europeo,
se produce la compra directa o indirecta de esculturas
a Europa.
Los Portones del parque
Civit adquiere en París los portones fundidos
en hierro que definieron el ingreso, en 1907. Si bien
en la compra obró la casualidad, éstos quedaron sin
comprador ya que fueron elaborados por una fundición
escocesa para un sultán caído en desgracia.
Hacia 1909, los portones se emplazaron en relación con
el eje simétrico de la actual Av. Emilio Civit, jerarquizando
su principal acceso. El conjunto se compone de tres
portones de hierro, de dos hojas cada uno, unidos por
verjas. La abertura del acceso principal posee 6,30
m. de ancho por 6,70 m de alto y las laterales 3,90
m. de ancho por 4,71 m. de alto. Las verjas se encuentran
montados sobre un basamento de piedra (granito) de 0,85
m. de altura. En su punto más alto alcanza 9,40 m. Coronan
el portal mayor la representación de un cóndor con sus
alas desplegadas y el Escudo de Mendoza. Estos reemplazaron
a los símbolos de su encargante originario, la corona
imperial del sultán Abdul Hamid II y una medialuna,
signo del Islam.
La forma de cada portón es recta en los lados y con
la parte superior ligeramente curvada. La armadura de
las hojas y verjas está constituida por barrotes paralelos
y ornamentados con elementos decorativos. Las barras
de las puertas son de sección cuadrada y las de las
verjas redondas.
En las hojas de los tres portones se repiten los motivos
ornamentales con algunas variantes entre el portón central
y los laterales. En las batientes del acceso principal
se encuentra la estilización de una columna decorativa
que termina en un escudo, y está franqueada en su base
por dos gárgolas, una a cada lado (animales de rasgos
monstruosos que combinan cabeza de dragón y cuerpo de
pez), pero conformado este último por hojas de acanto
estilizadas.
En la parte superior se encuentran arabescos de zarcillos
de acanto y sobre la abertura, remata en una crestería
formada por hojas de acanto esperiladas, sobre las que
se ubicó el escudo de Mendoza y un cóndor. También aparecen
dos coronas (una de cada lado), motivos característicos
de la ornamentación del siglo XIX.
En los paños de los portones laterales se repiten los
mismos motivos decorativos de columna, figuras fantásticas
hojas de acanto. Pero aún conservan en el eje central
los motivos de la media luna y estrella del Islán. En
la crestería de estos portones solamente se ha colocado
el escudo.
Originalmente se encontraban pintados en negro y dorado,
pues así los testimonio el viajero francés Jules Huret,
que visitó la provincia en 1910. Esta tradición colorística
es netamente británica, lo que concuerda con su origen.
Pero durante mucho tiempo estuvieron pintadas de verde.
El arq. Jorge Ponte optó, en su reciente restauración,
volver a los colores originales.
En 1909, año de su instalación, se le agrega dos portones
peatonales y balaustradas que cercaban el parque. En
la década de 1950, se realizan reformas a cargo del
Arq. Daniel Ramos Correas. Su idea es la de darle continuidad
al parque con el núcleo urbano, para ello suprime las
balaustradas y los portones laterales (por no pertenecer
al conjunto original).
Los Caballitos de Marly
Tras el ingreso al parque, por los portones,
se ubican estos dos grupos escultóricos -caballo salvaje
y domador-, uno a cada lado de la avenida, conformando
una rotonda.
Es una reproducción de la obra original colocada en
la Plaza de la Concordia de París, en el ingreso a los
Campos Elíseos. El original fue realizado entre 1740
y 1745 por Guillermo Coustou para adornar la entrada
de las caballerizas del castillo de Marly y que fueron
colocados en los jardines. El castillo fue destruido
durante la revolución francesa y las obras se trasladaron
en 1794 a su emplazamiento actual.
La copia fue encargada por la provincia en 1911 a la
firma francesa de los Señores Sahores y Ojeda, y fue
ejecutada por el artista Berthier. El decreto de aprobación
del contrato con la firma parisina tiene fecha 7 de
abril y fue firmado por el gobernador de la Provincia,
Rufino Ortega (h).
En éste se conviene la realización de la "reproducción
en mármol blanco de Carrara, de primera calidad, de
los Caballitos de Marly". En el mismo se aprueba
el contrato celebrado con los señores Sahores y Ojeda,
de París, por la suma de treinta y cinco mil francos
pagaderos por terceras partes.
Cada grupo está conformado por dos figuras: un caballo
y un domador. Aunque es el mismo tema, se diferencian
las posiciones y formas, tanto del caballo como del
domador. Han sido colocadas de modo que las figuras
y caballos se encuentran de frente a la avenida que
corre en medio. Los conjuntos escultóricos, de 1,90
m de altura cada uno, se alzan sobre un basamento de
4 m. De altura aproximadamente. Siguen el espíritu de
dinamismo imperante en el gusto de la época. Los caballos
se espantan y agitan con frenesí ante el domador. Por
su lado, los domadores hacen gala de su fuerza y energía
por dominar la naturaleza salvaje de los animales.
Debido a que se espantan y encabritan, solamente se
apoyan en sus pastas traseras, por lo que el artista
ha colocado debajo formaciones rocosas para dar más
apoyo a la figura.
Caracteriza este conjunto el equilibrio de proporciones,
tanto de las figuras humanas como de los caballos y
la relación entre ambas. Las formas han sido tratadas
con verismo en cuanto a anatomía, pero tanto las figuras
humanas como los caballos han sido idealizados de acuerdo
a conceptos de belleza clásica.
Además de la denominación de Caballos de Marly, recibieron
el nombre de Los Domadores, representados por un francés
y un americano. El emplazado al sur lleva un carcaj
con flechas en banderola, señalando el carácter indígena
americano.
Esta obra, como conjunto, constituye un valioso motivo
de expresión barroca, en que tensión, movimiento y corporeidad
otorgan una expresión dramática, resaltando de esta
forma el tema.
En la actualidad la crítica reprueba unánimemente la
copia (por más fiel que sea) de una obra que fue concebida
como ejemplar único, y que es expresión directa de su
época. Sin embargo, todavía hacia la primera década
del siglo y tanto en Europa como en América, se le adjudicaba
a la copia, por reflejo, el valor auténtico que tenía
la original.
Fuente de Los Continentes
De acuerdo a la documentación histórica encontrada,
en 1910 el gobierno ya había adquirido esta fuente ornamental.
El 31 de diciembre de 1910 el Gobierno Provincial autorizó
mediante un Decreto firmado por el Gobernador Rufino
Ortega (h), el pago de $ 9.350 m/n, a la casa A. Moteau
de Buenos Aires, en concepto de pago de la piscina de
la Fuente Monumental del Parque del Oeste. De acuerdo
al periodista galo Jules Huret comentaba con respecto
al parque que "se le destina una fuente ornamentada
con sirenas, que acaba de salir de París con dirección
a Mendoza, y no cuesta menos de 200.000 francos. Actualmente
se encuentra emplazada, frente al Rosedal. Es probable
que esta se montara hacia 1911. La Fontaine de L'Observatoire
o Fuente de los Cuatro Continentes (1874), obra menor
de Jean-Baptiste Carpeaux (1827-1875), fue admirada
desde su colocación en los Jardines de Luxemburgo. El
tema de los cuatro continentes germinó en las fundiciones,
reproduciendo en metal fuentes con formas y elementos
tradicionales. La fuente del Parque debe tener sus gemelas
en alquila otra ciudad. Se desconoce su autor, que debió
ser uno de los seguidores de Carpeaux. La Fuente de
los Continentes simboliza sólo cuatro de ellos: América,
Asia, Europa y África. Deja de lado Oceanía que hasta
poco tiempo atrás estaba considerada parte del continente
asiático. En la parte inferior se ubica un espejo de
agua, conformado por una pileta de forma circular de
19,5 m. de diámetro. Sobre el agua se encuentra distribuidas
cuatro figuras de sirenas que sostienen caracolas .En
el centro del espejo de agua, cuatro atlantes sostienen
un plato cuatrilobulado que posee 5,40m. de diámetro.
Están alternados figuras femeninas (2 ) y masculinas
(2). Cada figura es diferente y está acompañada por
dos putti. Se destaca la forma herculínea de los atlantes,
que se encuentra majestuosamente sentados. Poseen una
gracia y plasticidad exquisita. Levantan sus brazos
para sostener el plato, mientras los amorcillo juegan
a sus lados. Las figuras están resueltas dentro de un
clasicismo académico de notable fuerza expresiva, con
gran refinamiento en las fisonomías, notable tratamiento
anatómico y en el movimiento de los paños que las envuelven.
El plato posee en su parte inferior un elaborado trabajo
de relieves de motivos florales. Sobre este plato se
ubica uno de forma circular y de dos metros de diámetro,
sostenido por cuatro niños; dos son femeninos y dos
masculinos. La posición de estos es desenvuelta, se
giran y voltean creando un ritmo de suaves curvas. En
la base donde se asientan se encuentran, en francés,
los nombres de cuatro continentes considerados: América,
Asia, Europa, África. En la parte superior un surtidor
esparce el agua hacia arriba. Este último es el punto
más alto de la fuente 9,60 metros medida relacionada
con el diámetro del plato inferior.
Diana y Edimón
Su autor, Ernesto Damé, es de origen francés. El tema
proviene de a mitología griega. Según la leyenda, Zeus
castigó a Endimión con el sueño eterno; según, otra,
él mismo pide dormir eternamente, convencido que era
la vida más agradable. Endimión simboliza entonces la
imagen del sueño. Diana, diosa de los bosques y de la
caza, lo encuentra y se enamora de su belleza. Secretamente,
por las noches descendía a la cueva donde estaba su
amado durmiente y lo contemplaba.
La obra se instaló sobre una alta base de material,
en el centro de la rotonda que inicia el paseo del Rosedal;
Endimión duerme sobre una nube, representado con un
rostro "milchelangiolesco", de lánguido gesto.
La figura de Diana, en vuelo diagonal y ascendente,
extiende sus brazos y sostiene un velo inflado por el
viento. El rostro de la diosa se vuelve hacia atrás
para observar a su amado.
Monumento al Obrero
Traspasando la entrada del Zoológico, se ubica
escultura en bronce que representa la figura de un hombre
liumilde, de pie, colocado sobre un pedestal de relativa
altura. Con anterioridad estuvo ubicado en las cercanías
de la Avda. de los Plátamos. Se trata del Monumento
al Obrero, que data de 1919.
El gobernador Lencinas dispuso que el primero de mayo
de 1918 fuese feriado para todas las oficinas y dependencias
de la administración pública. El mismo día firmó un
decreto para constituir una comisión que propulsaría
la erección de un monumento como homenaje el obrero.
El Rosedal
Por iniciativa de José Lencinas, el arq. Raúl Alvarez
proyecta un paseo peatonal, dedicado a ampliar las funciones
recreativas de los usuarios de Parque. En medio de cuidados
senderos y jardines, entre pérgolas sustentadas por
columnas toscanas de capitel dórico, fue inaugurado
el 24 de diciembre de 1919, con el nombre de Rosedal
Presidente Irigoyen.
Parque Aborigen
Se Inaugura en 1933 con el objetivo de reunir
elementos de la flora nativa o autóctona como jarilla,
cactáceas, retama, etc. Contiene una obra del escultor
argentino Luis Perlotti: "Saludo al Sol",
en homenaje a la cultura americana precolombina. Realizada
en bronce, patinada en gris y negro de 1,30 m. de altura
sobre un basamento de piedra. Representa un indígena
sentado con los brazos en alto adorando al sol.
La Pureza
En 1923 el Gobierno Provincial adquiere en
Bs.As. La Pureza. Ubicada en la mitad del recorrido
del Rosedal, la escultura en mármol es un punto más
de atención dentro del paseo, emplazada en el centro
de una pequeña rotonda. La base es un pequeño estanque
de agua en forma de valva. Hacia él se inclina la figura
femenina, acercando un jarro que derrama su contenido.
Monumento a Benjamín Matienzo
El 29 de mayo de 1919 partió del aeródromo de El Plumerillo
el aviador tucumano, con el fin de llevar un mensaje
de solidaridad al pueblo chileno. El vuelo fracasa y
concluye con su muerte, y de inmediato se lo identifica
como precursor de la aviación nacional. Una comisión
corporizó el monumento, siendo sus autores Carlos Bazzino
Barros y Héctor Balazza.
Monumento al Ejercito de Los Andes
El Monumento al Ejército de los Andes, emplazado en
el Cerro de la Gloria (ex del Pilar), debió su iniciativa
al gobierno nacional, pues formó parte de la celebración
del Centenario.
Su autor fue el uruguayo Juan Manuel Ferrari (1874-1916).
En la elaboración práctica colaboraron Juan Carlos Oliva
Navarro, Víctor Garino, Calistri, Guarini y Cerini.
De la fundición se hizo cargo el Ing. José Garcia, quien
ya había fundido las primeras copias de la estatua ecuestre
de San Martín, sobre el original de Daumas para las
ciudades de Santa Fe y Mendoza.
En 1911, Ferrari elige el Cerro del Pilar para emplazar
el conjunto, y el 19 de enero de 1911 se coloca la piedra
fundamental. El 12 de febrero de 1914 en ocasión del
nonagésimo séptimo aniversario de la batalla de Chacabuco,
se inauguró el monumento al glorioso Ejército.
Sobre una base de piedra, se destaca la estatua ecuestre
del General San Martín. Retrocedidos y a ambos lados,
dos relieves representan el Cuerpo de Granaderos a Caballo.
Sobre los costados este, sur y oeste, tres frisos en
relieve, adosados a la base, desenvuelven los hechos
más notables de la formación del ejército. En el este,
se trata de la maestranza, a cargo de fray Luis Beltrán.
En el costado sur, se destaca la ayuda del pueblo: a
un lado, las damas donando sus joyas, al otro, los humildes
aportan diversos implementos. En el costado oeste, se
narra la partida del ejército hacia Chile, se destaca
la figura del tropero Sosa.
En lo alto del cuerpo de sustentación, un grupo de granaderos
se lanza al ataque. La figura de la Libertad, con cadenas
rotas en sus manos, avanza sobre el grupo. Más abajo,
un cóndor en actitud de levantar vuelo simboliza la
inspiración que gestó la hazaña. Bajo el grupo que se
lanza a la carga se adosa un escudo argentino, en la
pared este, el peruano y en la oeste, el chileno.
Busto al Dtor. Agustín Alvarez
En diagonal y en el extremo norte del Rosedal, oculto
bajo la sombra de unl roble se encuentra el Busto del
Dr. Agustín Alvarez, inaugurado el 31 de agosto de 1924.
Es obra del escultor S. Costa y del arq. Raúl J.Alvarez.
Busto a Emilio Civit
Se encuentra al oeste de los portones del Parque.
Busto a Manuel Belgrano
Se encuentra al costado norte del camino peatonal y
sobre el eje norte-sur de la rotonda. Es una obra del
rosarino Blotta y está plasmado en cemento.
Busto a Monseñor Orzali
Ubicado frente al Hogar de Niños que lleva su nombre
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